Durante la menopausia, la piel puede resecarse porque los cambios hormonales la afectan y hacen que retenga peor la humedad. El rostro puede quedar tirante después de lavarlo o sentirse incómodo con más facilidad. La limpieza suave, una crema adecuada y volver a aplicarla cuando haga falta son un buen comienzo. Protege también la piel descubierta del sol para limitar el daño adicional causado por los UV.

¿Qué cambia alrededor de la menopausia?

La menopausia marca el final de las menstruaciones. Los cambios en la piel pueden comenzar en los años anteriores, durante la perimenopausia. No todo el mundo nota lo mismo: algunas personas tienen las mejillas secas, otras sobre todo picor y otras apenas perciben cambios. El NHS, servicio de salud británico, incluye la piel seca y el picor entre los posibles síntomas.

Al bajar los niveles de estrógenos, la piel puede volverse más fina. La American Academy of Dermatology explica además que durante la menopausia retiene agua con menos facilidad. El aire seco puede hacerlo más evidente, por ejemplo cuando se enciende la calefacción. Un producto que resultaba agradable desde hace años puede empezar a sentirse distinto.

Sin embargo, la menopausia no explica automáticamente cada mancha nueva o erupción. También pueden influir un limpiador demasiado agresivo, muchos productos diferentes o una enfermedad cutánea previa. Tómate en serio un cambio persistente sin intentar diagnosticarlo por tu cuenta. Entender lo que necesita la piel ayuda más que pensar que siempre requiere otro producto.

Empieza por lavar con más suavidad

Un baño largo y caliente o un limpiador que produce mucha espuma puede aumentar las molestias de la piel seca. Usa agua templada, procura que el lavado sea breve y elige un limpiador suave. Después, seca el rostro con pequeños toques de una toalla suave. Frotar con fuerza o eliminar las escamas a base de roce no mejora el cuidado.

Hazlo fácil: deja el limpiador suave en el lugar donde normalmente te lavas la cara. Al retirar maquillaje o protector solar, trabaja con calma y no añadas automáticamente un exfoliante o un cepillo. Busca una piel limpia que se sienta cómoda después, no una sensación de tirantez o de limpieza excesiva.

Si notas tirantez siempre justo después de lavarte, revisa primero ese paso. Un sérum más caro no arregla por sí solo una limpieza que resulta desagradable. Cambia un elemento y anota lo que observas para poder explicar después en qué momento empiezan las molestias.

Elige un cuidado que ayude a retener la humedad

Una crema o pomada puede resultar más cómoda y eficaz para la piel seca que una loción muy fluida. La textura también debe encajar en tu día: por la mañana quizá prefieras algo que funcione bien con los demás productos, mientras que una textura más rica puede ser agradable por la noche. Elegir lo más graso sirve de poco si luego apenas lo utilizas.

La glicerina y el ácido hialurónico son ejemplos de ingredientes que la AAD menciona para la piel seca durante la menopausia. No hace falta una lista complicada de ingredientes. Empieza con una crema suave, sin perfume y fácil de extender. Un farmacéutico puede ayudarte a elegir si la piel está muy seca o sensible.

La hidratación y el envejecimiento cutáneo son asuntos distintos. Una crema contribuye a la humedad y al confort, pero no revierte un cambio hormonal. Si también quieres entender las arrugas y el papel del sol, lee cómo ayudar a prevenir las arrugas prematuras.

Aplica crema después del lavado y más tarde si hace falta

Aplica el cuidado después de lavarte, cuando la piel aún esté ligeramente húmeda. Extiéndelo con suavidad sobre el rostro y las demás zonas secas. No hace falta frotar fuerte. Vuelve a aplicarlo durante el día si la piel se reseca o queda tirante otra vez.

Un momento habitual es regresar de un paseo frío o de una jornada en un ambiente interior seco. Valora lo que necesita la piel entonces en lugar de repetir automáticamente toda la rutina de la mañana. Un poco de cuidado adecuado en una zona seca puede ser más práctico que añadir cinco capas nuevas.

Mantén también claras las funciones: volver a aplicar una hidratante normal no renueva la protección solar. Si vas a salir otra vez, valora por separado si necesitas reaplicar el protector. Así cada producto tiene un cometido concreto.

Simplifica la rutina si la piel se vuelve más sensible

Si cambia la tolerancia de tu piel, puede ser útil simplificar la rutina. Empieza con limpieza, hidratación y protección solar adecuada. Añade otros productos solo cuando haya un motivo claro. Introdúcelos de uno en uno para reconocer qué resulta agradable y qué provoca irritación.

Elegir productos sin perfume puede ayudar a reducir la irritación. Aun así, conviene prestar atención a las palabras del envase: un aroma agradable o la mención «hipoalergénico» no significa que el producto sea adecuado para todas las pieles. La guía sobre protectores solares sin perfume e hipoalergénicos explica cómo interpretar esas expresiones.

No trates automáticamente las escamas con un peeling fuerte u otro exfoliante. La AAD recomienda consultar antes con un dermatólogo si quieres probar estos tratamientos durante la menopausia. Si usas medicación cutánea prescrita, habla de los cambios con quien la haya indicado. Los cuidados deben adaptarse a tu piel y a cualquier tratamiento que necesites.

Qué aporta la protección solar

La protección solar ayuda a prevenir el cáncer de piel y protege frente a las quemaduras y el envejecimiento cutáneo prematuro. Sigue siendo relevante cuando la piel se vuelve más seca o fina durante la menopausia. El protector solar protege de los UV; no recupera unos niveles de estrógenos en descenso ni trata la sequedad hormonal.

Al aire libre, utiliza ropa, sombrero y sombra cuando sea posible. Aplica suficiente protector con cobertura UVA y UVB y SPF 30 o superior sobre la piel descubierta. Hazlo antes de salir y sigue las indicaciones del envase. Recuerda las orejas, el cuello y las manos si están expuestos al sol.

Mientras pases un tiempo prolongado fuera, reaplica aproximadamente cada dos horas, y también tras nadar o sudar mucho según las indicaciones. Organízate según lo que hagas: una tarde larga de paseo necesita más preparación que un día casi entero en interiores. La piel también puede recibir UV fuera cuando está nublado y en invierno.

Si tu crema de día ya lleva SPF, revisa tanto la protección indicada como la cantidad que utilizas. La guía crema de día con SPF o protector solar aparte puede ayudarte a decidir. Mantén la aplicación del protector como un paso propio y respeta su modo de uso.

Una mañana, una jornada y una noche fáciles de organizar

Por la mañana. Limpia con suavidad, aplica la crema y prepara la protección solar antes de salir. Mantén unos pasos sencillos que puedas seguir también en un día ajetreado. Por ejemplo, deja el protector junto a las cosas que preparas para un paseo.

Durante el día. Lleva tu crema habitual si la piel suele quedar tirante. Si vas a comer o caminar fuera durante bastante tiempo, lleva también el protector para reaplicarlo. Un sombrero, ropa adecuada o un lugar a la sombra pueden aportar parte de la protección.

Por la noche. Retira maquillaje y protector con cuidado e hidrata las zonas secas. No elijas automáticamente un nuevo ingrediente activo porque veas líneas finas. Comprueba primero si la rutina actual es cómoda y si sabes qué aporta cada producto.

Puedes anotar brevemente cuándo sientes tirantez, qué has usado y si aparece picor o una erupción. Eso facilita una conversación concreta con un médico o farmacéutico. No es una prueba casera que demuestre una causa hormonal.

¿Cuándo conviene consultar por la sequedad?

Pide consejo a un médico de atención primaria o dermatólogo si la piel sigue seca pese a los cuidados suaves, si el picor es intenso o si la erupción persiste. Comenta también si los productos provocan ardor o escozor repetidamente. Una enfermedad cutánea previa puede requerir una respuesta distinta de la sequedad común.

No esperes al efecto de una crema nueva sobre una lesión que está cambiando. Haz valorar también una herida que no cicatriza o una zona que sangra. La menopausia no es un motivo para dar esos cambios por normales.

Habla asimismo con tu médico sobre otros síntomas de la menopausia si afectan a tu vida diaria. El cuidado de la piel puede ser una parte útil del día, mientras que el consejo médico individual permite abordar cuestiones que van más allá de una crema.

Soluveli está desarrollando un protector solar facial. En la página de inicio y la lista de lanzamiento puedes seguir su desarrollo e inscribirte para recibir un mensaje cuando se lance. Todavía no hay una eficacia probada de Soluveli para la piel seca durante la menopausia que podamos recomendar aquí.

Fuentes

6 fuentes
  1. American Academy of Dermatology — Caring for your skin in menopauseCambios hormonales en la piel, menor retención de agua y cuidados suaves para la sequedad durante la menopausia.
  2. American Academy of Dermatology — Dermatologists’ top tips for relieving dry skinConsejos dermatológicos sobre lavados breves con agua templada, cuidados sin perfume, cremas o pomadas y sequedad persistente.
  3. American Academy of Dermatology — How to apply sunscreenOrientación sobre protección UVA/UVB, SPF 30 o superior, cantidad suficiente antes de salir y reaplicación durante la exposición.
  4. NHS — Symptoms of menopause and perimenopauseLa piel seca y el picor pueden aparecer en la perimenopausia y la menopausia; los síntomas varían y pueden consultarse con un médico.
  5. NHS — EmollientsCómo actúan los cuidados hidratantes, distintas texturas, aplicación tras el lavado y ayuda ante una reacción cutánea.
  6. American Academy of Dermatology — Skin cancer: Symptoms, diagnosis, and causesPor qué deben valorarse las lesiones que cambian o sangran y las heridas que no cicatrizan.